
El pasado 25 de marzo, Esteban García del Toro, un periodista cubano que vive en el exilio en Estados Unidos, fue arrestado en las oficinas del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) en Orlando, Florida. Esto ocurrió cuando se presentaba a una cita para su solicitud migratoria vinculada a su matrimonio.
Lo que inicialmente se esperaba que facilitara la legalización de su situación culminó en una detención que podría obligarlo a regresar al sistema del cual huyó hace cinco años. En 2019, García se presentó en un puerto de entrada en Estados Unidos y pidió asilo, basando su solicitud en su trabajo como periodista y en la persecución que enfrenta por el régimen cubano.
En 2021, durante una jornada en la playa de Daytona Beach, hizo su encuentro con Ivette Viera, quien es puertorriqueña. Al año siguiente, celebraron su boda y se embarcaron en el extenso proceso para conseguir la visa de matrimonio.
Sin embargo, el ideal del sueño americano se convirtió en una verdadera pesadilla cuando Esteban fue detenido por oficiales de ICE (Inmigración y Control de Aduanas) en vez de progresar con su proceso. Ivette, su esposa, compartió con Telemundo 31 Orlando la angustiante experiencia que vivió con los agentes de ICE.
«Cuando me llamaron fue simplemente para entregarme las cosas de él. Yo les dije, ¿qué pasó?, ¿por qué?, ¿dónde él está? Me dicen: nosotros lo vamos a detener porque él tiene una orden de deportación y tenemos que seguir un protocolo», explicó desconcertada.
El representante legal de García, Roberto López Ortiz, puso en duda la resolución, indicando que no hay una justificación válida para que ICE lo arrestara ahora. Esto solo busca amedrentar a otros y generar titulares.
La circunstancia se torna más alarmante por la salud de Ivette, quien se encuentra bajo tratamiento de quimioterapia a causa de un cáncer y depende totalmente del apoyo de su marido. “Yo ahora mismo no sé ni cómo voy a pagar para estos próximos meses ni nada”, comentó con preocupación.
A Esteban lo llevaron a una prisión en Florida y posteriormente trasladado a otro centro de reclusión en Arizona. Desde ese lugar, ha tenido escasas oportunidades de contactarse con su esposa.
“La última vez que hablamos fue bien difícil la llamada porque son tres minutos nada más y hay una máquina intermedia hablando, por lo que no podíamos comunicarnos bien”, refirió Ivette sobre el intercambio que tuvo con su pareja.
Este no es el único caso de cubanos que son arrestados por las autoridades de inmigración lo cual antecede una política anunciada por Trump y que va marchando según lo planeado.
Un caso similar fue el del cubano de 38 años Álvaro Fernando Medina quien reside en Florida y lo arrestaron en una entrevista rutinaria en las oficinas de Miramar, Broward. Álvaro está pendiente a deportación después que recibiera un formulario I-220A a su entrada al país.
A otra cubana identificada como Yadira Cantallops Hernández y madre de un hijo de nacionalidad estadounidense también la detuvieron sin explicaciones en Broward durante una cita oficial independientemente de que solicitó asilo y tenías corte en el presente mes, por lo cual su esposo quedó devastado.
Otra portadora del formulario I-220A de nombre Laura de la Caridad González Sánchez de 26 años de edad sufre del mismo mal, cuando se presentó a una cita de control en la propia oficina de Miramar también quedó arrestada por los agentes. Su madre manifestó su preocupación, indicando que no se proporcionó una razón precisa para el arresto. El abogado de Laura afirmó que ella no cuenta con un historial delictivo y que su arresto podría estar relacionado con recientes políticas migratorias.
Finalmente, Ariel Rodríguez Gutiérrez, quien sufrió un engaño relacionado con la migración, fue arrestado durante una reunión con las autoridades para regularizar su situación migratoria. Aunque había logrado conseguir una libertad provisional en la frontera y estaba intentando formalizar su estatus, ahora se encuentra amenazado por la posibilidad de ser deportado a causa de una orden emitida sin su presencia.
Para los ciudadanos cubanos, enfrentar la deportación no se limita solamente a la ruptura de la familia o el retorno a una nación en crisis, sino que conlleva la amenaza tangible de represalias, arrestos sin justificación y persecución por razones políticas.
“No le queda mucho tiempo aquí y por eso estamos trabajando tan fuertemente para tratar de ver si podemos paralizar o conseguir algún tipo de remedio para él”, alertó el abogado de inmigración López Ortiz.